El más reciente informe del Departamento
de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sorprendió al mercado, especialmente
por las cifras correspondientes a la cosecha de maíz 2025. Más allá del aumento
en la producción, lo que generó mayor impacto fue la amplia diferencia entre
las estimaciones previas del sector y los datos oficiales publicados por la
entidad.
En su reporte de Producción de Cultivos
del 12 de enero, el USDA elevó su proyección de producción de maíz para 2025 a
17.021 millones de bushels, con un rendimiento promedio de 186,5 bushels por
acre. Esta cifra no solo superó el pronóstico de diciembre en 1,6%, sino que
además representa un incremento del 14% frente a 2024, confirmando una cosecha
récord tanto en volumen como en rendimiento. Los números estuvieron por encima
de todo el rango de estimaciones del mercado, lo que tomó por sorpresa a analistas
y operadores.
Expertos del sector señalaron que parte
de la diferencia podría explicarse por el desplazamiento gradual de la
superficie sembrada hacia el oeste del país en los últimos años. Aunque estados
tradicionalmente líderes como Iowa e Illinois —que concentran cerca de un
tercio de la producción nacional— siguen siendo clave, otros estados han
registrado incrementos significativos en su producción, algunos con
crecimientos interanuales superiores al 75%. Estos aumentos, aunque desde bases
menores, han tenido un impacto relevante en el total nacional.
No obstante, algunos analistas también
advirtieron que el seguimiento de estos cambios se ha vuelto más complejo para
el USDA, en un contexto marcado por reducción de personal y desafíos
administrativos recientes. Además del mayor tamaño de la cosecha, el mercado
reaccionó con sorpresa ante las proyecciones de uso interno. En el informe de
Oferta y Demanda Agrícola Mundial (WASDE), publicado el mismo día, el USDA
elevó la estimación de uso de maíz para alimentación animal en la campaña
2025-2026 a 6.200 millones de bushels, un aumento considerable frente al año
anterior. Algunos economistas cuestionaron esta decisión, argumentando que el
incremento no parece coherente con el tamaño actual del hato ganadero.
Por otro lado, el Departamento mantuvo
sin cambios su previsión de exportaciones en 3.200 millones de bushels, pese a
que los datos de inspecciones de exportación sugerían un ritmo más dinámico que
podría haber justificado una revisión al alza.
La combinación de estos factores generó
una fuerte volatilidad en el mercado de futuros. El contrato de maíz para marzo
de 2026 cayó más de 5% el día de la publicación del informe. Sin embargo,
algunos analistas consideran que el mercado podría estabilizarse en un nuevo
rango de cotización, aunque con un potencial alcista limitado debido a la
amplia oferta global, especialmente por la fuerte producción en Sudamérica.
En conjunto, el informe refleja un
escenario de abundante oferta que redefine las expectativas del mercado y
plantea nuevos desafíos para la evolución de los precios del maíz en los
próximos meses.
Source: Food Business News Articles